Masaje Thailandés

El masaje tailandés, basado en compresiones y acupresión, libera energía y promueve la eliminación de toxinas.

El creador de este estilo de masaje se identifica con la figura de Jivaka Kumar Bhacca: la leyenda dice que fue el médico personal del Buda hace 2.500 años.

El propósito es reactivar la circulación de energía, aprovechando el potencial de autocuración del cuerpo.

En particular se caracteriza por la ejecución de diferentes tipos de manipulaciones, incluidas la presión y el estiramiento, que se asocian con las llamadas técnicas de yoga pasivo.

De manera similar a lo que sucede con muchos otros tipos de masajes orientales, el tailandés también tiene como objetivo brindar beneficios a la persona en su conjunto, no solo físicamente sino también mentalmente.

Las manipulaciones, de hecho, según la tradición, se llevan a cabo con la intención de estimular los canales de energía, llamados “Sen”, que atraviesan el cuerpo de cada individuo. De esta manera, debe facilitarse la restauración del flujo correcto de energía en el cuerpo, cuya alteración u obstrucción puede ser, según la filosofía detrás del masaje tailandés, la causa del malestar y las molestias.

A veces, el masaje tailandés también se conoce como yoga pasivo o yoga para personas perezosas. De hecho, esta forma de masaje se caracteriza por la ejecución de diferentes manipulaciones que también incluyen algunas técnicas.

¿Qué beneficios aporta el masaje tailandés?

Según la tradición y la filosofía detrás de esto, el masaje tailandés, que actua sobre los centros y canales de energía presentes en el cuerpo, conlleva beneficios tanto físicos como mentales.

El reequilibrio de los flujos de energía correctos debería, de hecho, ayudar a encontrar una condición de bienestar total.

Sin embargo, desde un punto de vista puramente físico, este tratamiento aporta los siguientes beneficios:

Promover la elasticidad muscular;

Aumentar y promover la movilidad muscular y articular;

Promover la reactivación de la circulación sanguínea (en particular, venosa) y linfática;

Contrarrestar el dolor articular y muscular;

Aumentar la velocidad de recuperación después del rendimiento deportivo, especialmente en aquellos atletas que realizan actividades aeróbicas;

Promover la eliminación de toxinas acumuladas en el cuerpo.

Finalmente, este tipo de masaje también resulta ser útil para contrarrestar los trastornos del sueño y para aliviar cualquier tensión emocional.

En definitiva el masaje tailandés libera energía, aumenta la actividad vascular, promueve la eliminación de toxinas. Muy adecuado en caso de problemas como neuralgia, lordosis o trastornos relacionados con la depresión, como el insomnio. Una sesión de masaje deja el cuerpo relajado y la mente lista, despejada, libre de pensamientos. Las sesiones relajan los músculos, mejoran el sistema nervioso.

Precauciones: no debe practicarse en caso de hernia hiatal, embarazo, presión arterial alta, enfermedades cardíacas, fracturas, inflamaciones graves o heridas.

¿Cómo se realiza el masaje tailandés?

El masaje tailandés se realiza tradicionalmente en el suelo, sobre un colchón especial para garantizar la comodidad del masaje.

Sin embargo, antes de comenzar con las manipulaciones, el terapeuta de masaje debe llevar a cabo un “diagnóstico” de las necesidades del paciente, con el fin de ofrecer un tratamiento personalizado dirigido a satisfacer las necesidades del individuo.

Según la tradición, al comienzo del tratamiento, el masajista se arrodilla junto al paciente y, manteniendo la concentración debida, coloca su mano derecha sobre el vientre de este último que estará en posición supina. Esta área del cuerpo se considera el punto central del cuerpo y el masaje debe comenzar desde aquí con movimientos lentos y ligeros que siguen el ritmo de la respiración del masajista.

Después de esta primera fase, la intensidad de las manipulaciones debería aumentar gradualmente, sin producir un dolor excesivo o sensaciones desagradable. Más en detalle, el masaje tailandés implica la ejecución de una serie de presiones, estiramientos,  giros, extensiones, amasamientos, elevaciones y la ejecución pasiva de técnicas de yoga.

Las manipulaciones se realizan con las manos, dedos, codos, rodillas e incluso pies.

Dado que este  tratamiento tiene como objetivo restaurar los flujos de energía, al final del masaje no debe sentirse sedado, sino, por el contrario, lleno de energía.

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